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Mi hijo usa chatbots que hacer y que conversar

13 sept
5 min de lectura

Un día tu hijo te cuenta, como si nada, que «le preguntó a la computadora» cómo son los tiburones. O lo descubres escribiéndole a un asistente en el celular. La primera reacción suele ser una mezcla de sorpresa y culpa.

Ni lo uno ni lo otro ayuda. Lo que sí ayuda es tener tres acuerdos claros y un par de preguntas listas para la cena.


Guía para padres sobre el uso de chatbots por sus hijos: la importancia de dialogar antes de prohibir, en el blog de Maxterbrain Kids.
Guía para padres sobre el uso de chatbots por sus hijos: la importancia de dialogar antes de prohibir, en el blog de Maxterbrain Kids.

Primero, los datos, sin alarmismo


El uso de chatbots crece con la edad, pero todavía es minoritario entre los más pequeños. Según Pew Research Center (2025), usan chatbots de Inteligencia Artificial el 3 % de los niños de 5 a 7 años, el 7 % de los de 8 a 10 y el 15 % de los de 11 a 12.

En Argentina, un estudio de UNICEF (2025) encontró que más de la mitad de los chicos de 9 a 17 años ya usa Inteligencia Artificial, y que dos de cada tres lo hacen con fines escolares.

El dato incómodo es otro: Common Sense Media (2024) reportó que solo el 37 % de los padres cuyos hijos adolescentes habían usado Inteligencia Artificial generativa lo sabía, y que el 49 % no había hablado del tema en familia.

Sobre los riesgos, conviene ser preciso. Common Sense Media (2025) concluyó que los «compañeros» de Inteligencia Artificial, esos que se presentan como amigos o confidentes, suponen riesgos inaceptables para menores de 18 años, y que los chatbots generalistas no son seguros para dar apoyo emocional a adolescentes.

Es decir: el problema no es preguntar cómo son los tiburones. El problema es el vínculo emocional y la confianza ciega.

Y hay un tercer frente: Ofcom (2025) encontró que el 76 % de los padres en Reino Unido teme que su hijo no distinga la información verdadera de la falsa. Esa habilidad se entrena, y se entrena en casa.


Tres acuerdos que puedes poner esta semana


1. Dónde y cuándo

En un espacio común de la casa, nunca a puerta cerrada, y desde la cuenta de un adulto. Un rato corto y con un propósito dicho en voz alta: «vamos a buscar ideas para tu maqueta».

2. Para qué sí y para qué no

Sí: entender algo que no quedó claro, pedir ideas, practicar preguntas, comparar explicaciones.

No: pedir que le haga la tarea, contarle penas o secretos, pedirle consejo sobre cómo se siente, y nunca escribir nombre completo, dirección, escuela, teléfono ni contraseñas.

3. La regla de comprobar

Toda respuesta que vaya a usar para algo real se comprueba en otra fuente: un libro, una enciclopedia escolar, una persona que sepa. Que suene seguro no es prueba de nada.


Cuatro preguntas para conversar


No hace falta una charla solemne. Sirven más las preguntas sueltas, en el auto o mientras ponen la mesa:

  • ¿Cómo sabes que eso que te respondió es verdad?

  • ¿Qué pasaría si la respuesta estuviera equivocada y tú la copiaras?

  • ¿Por qué crees que a veces suena tan seguro aunque se equivoque?

  • ¿Qué cosas tuyas nunca escribirías ahí, aunque te las pida?


Actividad para hacer en casa: «El robot demasiado seguro»


Quince minutos, materiales de cocina. Esta actividad es parte de las guías de nuestra academia de Inteligencia Artificial y funciona muy bien entre los 7 y los 12 años.

Necesitas: una regla, un libro de consulta, papel y lápiz.

  1. Con voz de robot muy seguro, di cinco afirmaciones, unas verdaderas y otras falsas: «La mesa mide dos metros», «Una araña tiene seis patas», «El agua hierve a cien grados».

  2. Tu hijo decide cómo comprobar cada una: contar, medir, buscar en el libro o preguntar a alguien.

  3. Comprueben juntos y marquen en el papel verdadero o falso.

  4. Comenten lo importante: el robot sonaba igual de seguro cuando acertaba y cuando fallaba.

Si es pequeño: usa tres afirmaciones que se puedan comprobar contando o mirando.

Si quiere más reto: incluye una fuente inventada («lo dice el libro de los animales gigantes») y pídele que explique por qué eso también es un límite.

El error típico: creer que lo rápido y lo seguro es verdad. No lo corrijas de golpe; pregúntale cómo lo comprobaría y deja que busque la fuente él mismo.


Pruébalo en 10 minutosEl semáforo de papel. Recorta tres círculos: verde, amarillo y rojo. Verde: sigo con cuidado. Amarillo: compruebo o pido ayuda. Rojo: me detengo y aviso a un adulto.Lee situaciones y que tu hijo levante un color: «Un juego te pide el nombre de tu escuela», «Le pides ideas para dibujar un dragón», «Te ofrecen un premio a cambio de una foto», «La respuesta te da un dato que te sorprende».Después de cada color, una sola pregunta: ¿por qué ese? Peguen el semáforo junto a la computadora.

Qué mirar en una herramienta antes de dejársela


Una lista corta, útil para cualquier aplicación infantil:

  • ¿Hay chat abierto con una Inteligencia Artificial o con desconocidos? Para un niño de primaria, la respuesta debería ser no.

  • ¿Hay publicidad? Un estudio de la Universidad de Michigan (2018) encontró publicidad en el 95 % de las aplicaciones usadas por niños de 5 años o menos, y en el 100 % de las gratuitas.

  • ¿Qué datos pide del niño y quién controla la cuenta?

  • ¿Las sesiones son cortas y tienen un final claro, o están diseñadas para que no pueda soltarlas?

Ese fue el criterio con el que construimos maxterbrAIn Kids: el niño aprende cómo funciona la Inteligencia Artificial con simulaciones, juegos y misiones, sin anuncios y sin chat abierto. La conversación difícil la sostiene un adulto, no una máquina.

Si quieres un marco más amplio, UNICEF publicó en diciembre de 2025 la versión 3.0 de su guía sobre Inteligencia Artificial e infancia, con diez requisitos para gobiernos y empresas.


Preguntas frecuentes


¿A qué edad puede usar un chatbot?


No hay una edad mágica ni un consenso cerrado. Lo que sí muestra la evidencia es que el uso sin compañía adulta y el uso emocional son los que preocupan. Antes de los 12 años, acompañado, con un propósito concreto y por un rato corto.


¿Y si lo usa para la tarea?


Distingue dos cosas: pedir que le expliquen algo que no entendió es estudiar; pedir que se la hagan es no aprender. Un buen acuerdo: puede pedir explicaciones y ejemplos, pero la respuesta que entrega la escribe él, con sus palabras.


¿Le prohíbo o le enseño?


Las dos cosas, en distinto orden. Se prohíbe lo que no tiene edad ni supervisión, y se enseña lo que va a encontrarse igual: comprobar, cuidar sus datos, pedir ayuda. Prohibir sin enseñar solo mueve el uso a donde no lo ves.


Para seguir en casa


Si te sirvió esta actividad, descarga la guía gratis con las dos primeras misiones completas: incluye las actividades sin pantalla, las preguntas para conversar y las fichas para imprimir.

Y si tienes curiosidad por ver cómo lo vive tu hijo, la demo es gratis y no pide registro: https://kids.maxterbrain.com/demo/


Fuentes

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