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Necesidades y deseos: el juego de la isla

13 sept
5 min de lectura

Antes de hablar de ahorro, de presupuesto o de mesada, hay una decisión más básica que tu hijo tiene que poder tomar solo: qué va primero.

Esa es toda la idea del juego de la isla. Diez minutos, objetos que ya tienes en casa y ni un centavo de dinero real.


Blog de Maxterbrain Kids: Aprende a diferenciar entre necesidades y deseos mientras juegas en la isla, con un simpático cerebro que te guiará a elegir cinco objetos esenciales para sobrevivir.
Blog de Maxterbrain Kids: Aprende a diferenciar entre necesidades y deseos mientras juegas en la isla, con un simpático cerebro que te guiará a elegir cinco objetos esenciales para sobrevivir.

Por qué empezar por aquí

Las finanzas personales son, según un estudio de Greenlight (2025) en Estados Unidos, la habilidad de vida que los padres consideran más difícil de enseñar: el 81 % desearía tener más herramientas para hacerlo.   


Y los resultados se notan. En la evaluación de competencia financiera de PISA 2022 (OCDE), el 45 % de los estudiantes de Brasil quedó por debajo del nivel básico, frente al 18 % del promedio de la OCDE y al 17 % de España. En Perú, solo el 52 % de los estudiantes dijo hablar con sus padres de sus decisiones de gasto al menos una vez al mes: el valor más bajo de la muestra.   


Ese último dato es el más accionable de todos. No hace falta un curso: hace falta conversar. Y conversar es más fácil cuando hay un juego de por medio.   


El concepto, en una frase

Una necesidad es lo que te permite vivir, cuidarte o aprender. Un deseo es lo que te alegra.   


Dos aclaraciones que evitan malentendidos:   


  • Los deseos no son malos. Solo esperan su turno.   


  • Muchas cosas «dependen». Un abrigo grueso es necesidad en la montaña y puede esperar en la playa.   


Si tu hijo aprende a explicar por qué, ya ganaste. La etiqueta correcta importa menos que el argumento.   


La actividad: «La mochila del náufrago»

Tiempo: 10 minutos. Edad: 6 a 12 años. Materiales: una mochila o bolsa y diez objetos de casa, unos útiles y otros divertidos.   


  1. Prepara la mesa. Pon los diez objetos a la vista: botella de agua, linterna, una manta, un libro, un peluche, un juego, una gorra, jabón, una libreta, unos audífonos.   


  2. Plantea la misión. «Vas a pasar una semana en una isla. Solo puedes llevar cinco cosas en la mochila.» Nada de pistas todavía.   


  3. Que justifique cada elección. Por cada objeto que meta, tiene que decir si sirve para vivir, para cuidarse o para aprender. Si no entra en ninguna, es un deseo, y está bien decirlo.   


  4. Cambien de papel. Ahora tú armas la mochila y él revisa tu elección. Aquí aparecen las mejores discusiones: defiende tus errores a propósito y deja que te corrija.   


Si es pequeño (6 o 7 años): usa seis objetos y pide que elija tres, diciendo para qué sirve cada uno.   


Si quiere más reto (10 a 12 años): cambia la isla por una montaña nevada. ¿Qué objetos cambiaría y por qué? Aparece solo el concepto de contexto, sin nombrarlo.   


El error típico: elegir por gusto y justificar después («la tableta sirve para pedir ayuda»). No lo corrijas: pregúntale qué pasaría el primer día sin agua y deja que reconsidere. Esa duda hace más que cualquier explicación.   


Tres preguntas para el final


  • ¿Qué objeto dejaste fuera aunque te gusta mucho?   


  • ¿Algo puede ser necesario para una persona y no para otra?   


  • ¿Qué vas a hacer con tus deseos cuando vuelvas de la isla?   


Pruébalo en 10 minutosLa balanza de la casa. Pon dos platos sobre la mesa: uno es «Necesidad» y el otro «Deseo».   

Recorran la cocina, el baño y el dormitorio. En cada lugar, tu hijo elige dos objetos y escribe o dibuja su nombre en un papelito. Después lo pone en un plato y explica por qué.   


Al final, cuenten los papelitos: ¿hacia qué lado se inclina la casa? Y una pregunta para cerrar: «¿por qué a veces decimos necesito cuando en realidad queremos?».   


Cómo seguir la semana que viene

Si la primera actividad funcionó, hay una secuencia natural de tres pasos más. Cada una dura unos diez minutos:   


Tres canastas, tres segundos

Escribe doce objetos en tarjetas (agua, medicina, abrigo, bicicleta, golosina, cepillo de dientes…). Tres recipientes: «Necesidad», «Deseo» y «Depende». Muestra una tarjeta y cuenta hasta tres mientras él decide. Al final, revisen solo la canasta «Depende»: cuándo sí y cuándo no.   


La tira del presupuesto

Recorta una tira de papel con diez cuadros: son diez monedas imaginarias. El oxígeno cuesta 4, la comida 3 y un póster 3. Que pinte primero lo importante y cuente cuántos cuadros quedan libres. Después ofrécele algo de 5 monedas: ¿cabe? Si no cabe, se anota como meta. Así aparece el ahorro sin necesidad de nombrarlo.   


El noticiero de la familia

Tu hijo entrevista a un adulto con un micrófono de papel: ¿cuál fue tu última necesidad?, ¿cuál tu último deseo?, ¿cómo decidiste? Acuerden antes que se habla de cómo se decide, no de cuánto dinero hay en casa. Descubrir que los adultos también esperan vale más que diez consejos.   


Una nota sobre el dinero real

En todas estas actividades el dinero es ficticio: fichas, papelitos, cuadros pintados. No es una limitación, es el método. El niño puede equivocarse, quebrarse y volver a empezar sin consecuencias, que es exactamente lo que no pasa con el dinero de verdad.   


Por eso la academia Finanzas Kids de maxterbrAIn Kids trabaja sus 90 días completos con dinero ficticio: necesidades y deseos en la primera semana y, más adelante, presupuesto, ahorro, compras inteligentes e incluso inflación explicada para niños.   


Preguntas frecuentes


¿A qué edad empiezo?


Desde los 6 años, con objetos reales y sin escribir. A partir de los 9 puedes pasar a tarjetas, categorías y tiras de presupuesto. Lo que cambia no es el concepto, sino la cantidad de texto y de autonomía.   


¿Tengo que darle mesada para que esto funcione?

 

No. La mesada es una decisión de cada familia y puede esperar. Estas actividades enseñan a priorizar, y priorizar se practica igual con fichas que con billetes.   


¿Qué hago si dice que todo es necesidad?

 

Es la respuesta más común, y no es un fracaso. Pregúntale qué pasaría si viviera un mes sin ese objeto. La palabra «mes» hace casi todo el trabajo.   


Para seguir en casa

Si quieres las actividades con sus fichas imprimibles, descarga la guía gratis con las dos primeras misiones completas: trae los pasos, las preguntas para conversar y las hojas para llenar.   


Y si prefieres ver primero cómo lo vive tu hijo, la demo es gratis y no pide registro: https://kids.maxterbrain.com/demo/

   

Fuentes

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